“Chegou e foi-se!”

Os temas relacionados com a maternidade são-me especialmente caros nesta altura da minha vida. O blog tem acompanhado da sua forma muito especial esse amadurecimento com mais ou menos peso emotivo. Nos últimos meses comunguei da alegria e da tristeza de quem tem filhos. Senti na pele os sucessos de amigas e anónimas, assim como as suas lutas e algumas guerras perdidas..

“Llegó y se fué” é um texto partilhado num desses espaços.  Relata pela voz de quem viveu o processo de construção e preparação de uma maternidade, infelizmente roubada.

Para todas as mães que fazem e fizeram o seu luto, da sua forma, nas mais variadas circunstâncias… Nenhuma mãe e nenhum pai deveriam assistir à partida de um filho.

Partilho aqui este texto, parte do post “Llegó y se fué”, escrito para contar a história de luto da mamã de Mai, que ao publicar no facebook as suas palavras e a imagem de um dos seus seios, viu a imagem ser censurada e todo o post apagado. Assim sendo em cadeia e de forma solidária partilho

Cuando la leche no es blanca

El pasado 3 de marzo mi hija Mai nació muerta. Nadie te prepara para eso. Nadie está preparado. Dentro de la nebulosa del momento, burrocracia, gestiones, decisiones y recuerdos, alguien te ofrece pastillas para cortar la leche. Alguien te dice que puedes esperar. Y en ese momento caes en que tu cuerpo, tu cuerpo de madre, parida la placenta, producirá leche en unos días. Y te cagas en la Naturaleza. Mi elección fue esperar, quizás para aferrarme a lo que de Mai me quedaba. No me arrepiento, fue una despedida suave y paulatina, pero cada mujer debe tener libertad para escoger la suya. Los profesionales deben informar. No juzgar. Tras la cesárea de urgencia y la muerte, el shock y el dolor físico dejaron paso a una fuerza increíble que me impulsaba a levantarme, a lamerme mi propia herida. Los pechos se me llenaron de leche, tremendos y calientes. Fui mamífera en estado de alerta, buscando a mi cría, esperándola. Por la cesárea tomaba antiinflamatorios, quizás por eso no sentí dolor, solo malestar, no tuve necesidad de extraerme leche ni de aplicarme frío ni hojas de col. Dejé fluir la leche, simplemente, dejé que me mojase despidiendo a mi bebé, dejé que se perdiese. Dejé a mi cuerpo hacer su duelo, llorar su luto, hasta que la leche se marchó. Y con ella la fuerza. La mamífera que por fin tomó conciencia de que su bebé no iba a volver. Mamífera vacía de vientre y pechos muertos. El cuerpo de madre, creador, nutricio, lleno de vida y alimento pasó suavemente a convertirse en silencio, en cementerio. 

In Otro blog de mamis, a autora (25.03.2015)

Pêsames à família de Mai.

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